Ingrediente esencial en la faceta del artista es su obra corporativa, de indudable impacto social y empresarial.

Ciertamente no es la primera vez que Jose Molares colabora en un proyecto empresarial de estas características, pero el simbolismo y el encuadre de estos preciosos atunes le han ilusionado desde el principio de la obra, y se ha reflejado gratamente en su resultado final.

 

Un gran foco de luz natural ilumina el banco de atunes que desfila totalmente ajeno a la presencia del espectador, que maravillado por el porte solemne de tal descaro, intenta comprender cómo es de profundo ese sentimiento de estar “como en su casa”.

 

 

 

Así ha sido pensado y diseñado por el artista, que aporta siempre “su marca” en todo lo que hace;  un perfecto equilibrio entre lo ajeno y lo propio.   Que el espectador se apropie de la escena y la haga suya.

 

Magnífica obra situada en el hall de entrada de la empresa Atunlo, con el agradecimiento a la familia Pernas y el arquitecto Constantino Pampín, que han confiado ciegamente en la indiscutible creatividad del artista.

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