A principios de octubre 2016 se descubre la magnífica escultura dedicada al deportista gallego Dani Rivas, epílogo de una obra cargada de sentimientos y laboriosidad.

Desde la fundación Dani Rivas se fraguó una doliente idea: plasmar en bronce su alma;  el orgullo de un pueblo,  que le vio crecer y ahora brilla en la Plaza del Emigrante de la ciudad de Moaña (Pontevedra).

Un ejemplo que contagió a todo el equipo que lo hizo posible.

Diarios locales y diferentes medios relacionados con el mundo del motociclismo se hicieron eco de la profunda huella que el artista dejaba para el disfrute público y la promoción de la ciudad.

ver galería