De mirada eterna y profunda es Gonzalo, de Vigo, la verdadera esencia de la ciudad olívica; imagen poderosa y firme que se alza a las puertas del puerto pesquero, en un enclave perfecto por su significado y su leyenda.   Robusta escultura que nos recuerda la íntima relación del pueblo de Vigo con su entorno marino y aventurero;  no ha sido Gonzalo el único de Vigo que ha salido a esos mares en busca de aventuras, conquistas y nuevos destinos.

 

 

A su espalda el mar y su puerto, como una mochila pesada que defiende orgulloso, y espada en mano nos mira sereno y docil, para recordarnos que somos un pueblo especial.

 

 

 

 

Una prueba más de la conexión que tiene el artista con el medio, y la forma en que estudia meticulosamente el impacto urbano que se le plantea.  Magníficas obras de arte que, como siempre dice el autor: <<no existe mayor placer para un artista que tu obra sea parte del entorno, que la gente la toque, la sobe, la admire… e incluso la critique;  porque eso quiere decir que está viva>>

Bravo de nuevo Jose Molares

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